lunes, 25 de julio de 2016

¿LÍMITES EN LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

La verdad, tenía ganas de escribir sobre este tema, ya que desde que empezaron a salir a la luz los primeros afectados por la "Ley Mordaza" no he parado de darle vueltas a la cabeza al respecto. Sé que la temática de este post encajaría mejor en la nueva sección de Política y sociedad o incluso en la de Rincón de pensar, pero digamos que lo que expresaré a continuación, más que un ensayo, es una idea, una opinión que además me gustaría debatirla con vosotros en los comentarios, mientras que las entradas de las demás secciones tienen más, al menos para mí, una finalidad de autorreflexión y crítica. Y sí, como ya habréis deducido nada más leer el título, quisiera hablaros hoy sobre mi opinión respecto a la libertad de expresión.

La libertad de expresión es, explicado grosso modo, un derecho que se refleja en el artículo 20 de la Constitución y, más importante aún, en el decimonoveno de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y según el cual todo individuo es libre de poder expresar sus ideas y pensamientos a los demás de forma pública, sin miedo a represalias o represiones legales, como sucedía en muchos gobiernos del siglo XX. Este es, para muchas personas, uno de los derechos más importantes de los que disponemos, y uno de los elementos principales de toda democracia. Entonces, si tan imprescindible y tan esencial es, ¿qué debate es posible abrir respecto a la libertad de expresión?

Muy sencillo: la propia expresión. Una libertad absoluta de expresión implica que también puedan manifestarse determinados movimientos, muchos de los cuales están en auge en los últimos años, basados en la violencia, la homofobia, xenofobia, y cualquier forma de discriminación en sus ideologías. Véase, por ejemplo, los movimientos neonazis, que, fieles a sus precursores, promueven entre otras muchas barbaridades el antisemitismo; la aún existente Falange Española y movimientos de ultraderecha que promueve la discriminación de la mujer y la homofobia, y demás acciones de ultras, tanto de derechas como de izquierdas, que ayudan a perpetuar la violencia en la sociedad. Cualquiera podría decir que lo más fácil es ignorarlos o educar a las siguientes generaciones para que lo hagan, pero me extraña que viviendo en la España de "charanga y pandereta" en la que vivimos la gente no sepa que estos grupos aprovechan la ignorancia del pueblo, ya que, aunque venga un hombre clamando a los cielos que hay que exterminar a todos los inmigrantes del país o esclavizarlos, si el tío acaba su discurso diciendo "¡Viva España, el Rey, el vino y los toros!" unas tres veces, ya tiene a la mayoría de sus oyentes lamiéndole los pies.

Y ese es el principal y prácticamente único problema presente en la libertad de expresión: la posibilidad de que grupos de índole discriminatoria y violenta tengan la oportunidad de expandirse y aposentarse en la sociedad, como podemos ver en países como Austria, Grecia, o en España mismo. Entonces, lanzo una pregunta: ¿Qué es lo más justo y adecuado? ¿Permitir una plena libertad de expresión o limitarla a aquellos movimientos que fomenten la violencia y la discriminación? Yo, personalmente, apuesto por lo segundo, igual que a lo mejor muchos de vosotros también, pero asumir esta segunda opción conlleva a otro problema, y es que la pregunta de antes pasaría a ser una paradoja, es decir, una pregunta sin solución determinada, ya que si no le permitimos expresarse a determinadas ideologías, sería discriminar a los discriminadores, lo que nos convertiría a nosotros también en discriminadores y nos contradiríamos a nosotros mismos.

¿Cuál es para vosotros lo más justo y lo que garantiza más el valor de la libertad de expresión? ¿Prohibir la existencia de movimientos violentos y discriminatorios o respetar también su decisión aun a costa de que puedan penetrar y difundirse en la sociedad? Espero ver cuáles son vuestras opiniones, y me comprometo también a intervenir si surgiera algún debate. Gracias por leerme una vez más y hasta la próxima.

miércoles, 6 de julio de 2016

FRASES XX

Hay un placer en las cosas difíciles que sólo los más fuertes son capaces de alcanzar.

martes, 5 de julio de 2016

¡VIVA FRANCO!

No. No habéis leído mal. Efectivamente, el título de esta entrada dice "¡Viva Franco!". Y es que ese hombre que estuvo gobernando España con mano de hierro durante treinta y seis años nos ha enseñado muchas cosas a este país y a su gente, aunque, a día de hoy, parece que un gran porcentaje de la población no es capaz de verlo. Tal y como he mencionado, Franco nos ayudó a comprender una cosa muy importante: cuán lejos puede llegar la crueldad humana yendo de la mano de la ignorancia y la intolerancia. Obviamente, para hablar de crueldad podría hablar de otros dictadores, como Hitler o Pinochet, pero hablo de Franco porque es el ejemplo más cercano que tenemos en España, pero no se queda corto.

Aunque sí se fue moderando la situación con el paso de los años, en sus últimas etapas, lo preocupante fue lo que se hizo en los primeros años de la dictadura, y algunos otros aspectos que se extendieron hasta la muerte del gallego. Entre estas, podemos encontrar las carencias alimenticias de las cartillas de racionamiento muy por debajo de la normalidad nutricional, sobre todo para la población media-baja, que se veía forzada a acudir al mercado negro para subsistir. También encontramos a los muy poco mencionados campos de concentración (sí, semejantes a esos que usaban los nazis para recluir a los judíos. Esos mismos.), de los cuales hay documentados más de 180 (no me olvido de los campos de concentración republicanos, que también existieron, pero estos fueron, desde luego, en una más que menor cantidad y hasta el fin de la guerra, mientras que los del bando "nacional" continuaron hasta 1947), y, hablando de los estragos y prohibiciones que se alargaron hasta el fin del Franquismo, podemos encontrar una férrea censura de prensa y de libertad de expresión, la instauración del machismo en la sociedad española apoyado por la imposición del catolicismo como única religión del país, prohibiéndose la práctica de cualquier otra, y el asentamiento de la homofobia y la intolerancia y represión a cualquier mentalidad política que no coincidiese con la de la FET y de las JONS, lo cual favoreció a la aparición de organizaciones de forma clandestina, como la actual Comisiones Obreras.

El gran párrafo que os acabo de soltar no es más que un breve resumen de lo que Franco nos enseñó que no se debe ni puede hacer. Oprimir al pueblo, a las personas, y quitarles sus derechos. Ahora viene una de mis partes favoritas, en la que la gente me empieza a tachar de comunista sólo por detractar a la política del Caudillo, pero no por hacerlo tengo que ser un "rojo". Esta idea surge de la puñetera polarización política en la que o eres del Barça o eres del Madrid, pero no tienes opción de ser del Sevilla, del Atlético o de cualquier otro equipo o, en este caso, política. Ya os puedo asegurar que no, no me identifico con la ideología del martillo y la hoz. Entonces, ¿por qué comentar algo que está más que posado en la memoria popular? Porque, como comenté al principio, no muchos son capaces de verlo, pero Franco nos enseñó que lo que vendría después, aunque desde luego, en una ínfima medida, no sería tan distinto.

Y es que me hace gracia cuando la gente cataloga a esta época de España como "la Democracia" o "Transición democrática", dándole el nombre y el apellido de algo que es irreal o, mejor dicho, incompleto. Llamamos "Democracia" a una época en la que aún perduran el machismo, la violencia de género y los sueldos de las mujeres por debajo de los hombres; llamamos "Democracia" a un país en el que no se termina de implementar la libertad de expresión, ya que, por ejemplo, uno no puede quejarse o criticar a la Monarquía y en la que se consiente la existencia de la Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como "Ley Mordaza". Apellidamos de "democrática" a una Transición que mantiene y favorece a una reducida oligarquía como ya se hacía en el siglo XIX. Una Transición en la que, aunque está establecido el sufragio universal, solo se permite votar cada cuatro años a unos representantes que podrán hacer con ese voto, con esa confianza, lo que quieran, incluso perjudicar a sus propios votantes si quisieran, ignorando por completo la opinión y voz del pueblo, y, por lo tanto, ignorando la soberanía nacional que le da el poder al pueblo, cuando, seamos sinceros, el pueblo ni puede ni quiere hacer nada. Porque, si quisiera, cambiarían las cosas. Y, además, muchos políticos se oponen a esta verdadera soberanía nacional. Para demostrarlo, quisiera enunciar la "perlita" que Pedro Sánchez soltó sobre el "Brexit": Los referendos trasladan a la ciudadanía problemas que tienen que solucionar los políticos. Ahí lo llevas.

Tal y como hice con el segundo párrafo, éste de aquí arriba no es más que un resumen. Todavía podría hablar de muchas más cosas, como, igual que mencioné en el párrafo del Franquismo, el lugar de la religión en el Estado, el cual, aunque se muestra "aconfesional", sigue pagando y mostrándose a favor del catolicismo, obviando al resto de creencias, o incluso discriminándolas socialmente, sin terminar de separar la Iglesia del Estado. El problema del nombre y el apellido de "Democracia" es que éste se usa con valor relativo ya que, las cosas como son, comparado con la dictadura del Generalísimo, lo que vivimos desde hace más de 40 años es una democracia, pero sólo si lo comparamos. Tiene el valor de democracia cuando se aplica en relativo, pero no cuando se aplica a sí mismo, en valor absoluto. Esto tiene un nombre, que me gustó mucho y que no todos osan aceptar, que es el de "Gobierno representativo", no de "Democracia". Por eso, reitero una vez más lo que dice el título de esta entrada, ¡viva Franco! Porque gracias a la huella que dejó podemos ser conscientes de lo mucho que nos queda para vivir en una sociedad y mundo justos y verdaderamente democráticos.

lunes, 27 de junio de 2016

"POR MI CULPA, POR TU CULPA, POR NUESTRA GRAN CULPA..."

Curiosamente, hoy las nubes se ciernen sobre mi ciudad. El 26-J ha dejado unos resultados muy llamativos sobre la población y la política española que se pueden resumir en dos palabras: mediocridad y miedo. Y es que, tras los resultados obtenidos anoche, se puede ver que los causantes de que España se encuentre hoy como uno de los países líderes en paro con, aún (por mucho que ciertas personas quieran hacer alarde de ello), más de un quinto de la población en paro, estando casi la mitad de los jóvenes en paro (un 45% de paro juvenil), siguen sueltos. Tal y como prometí en 26-Jodidas semanas de política, hoy quisiera hablar de los que, para mí, son los principales responsables de la situación del país: nosotros.

Sí, habéis leído bien. No mováis la pantalla hacia arriba ni ruléis el ratón, porque efectivamente, la culpa es de nosotros, del pueblo. y no, aún no he perdido la cabeza (al menos de momento). ¿En qué me baso para decir tal barbarie? En el simple hecho de que si los políticos están donde están y hacen lo que hacen es porque nosotros les elegimos y dejamos. Y ahora, mi pregunta para todos vosotros es: ¿Por qué? ¿Por qué este país sigue anclado en la tradición, en la obsolescencia, en el pasado? ¿Por qué nos negamos a avanzar y cambiar y a desatarnos de las viejas raíces? Ya no digo que se vote a los partidos recién surgidos, pero sí que se cambie. Que salga gente con nuevas ideas e ideologías, pero, ¿esto? Parece que el pueblo es como la mamá y los partidos los hijos: por mucho que éstos hagan, siempre se les acaba perdonando, pero ¿por qué? Ha habido gente que se ha ido o ha abandonado el barco por menos. ¿Por qué dejamos que sigan teniendo opción a gobernarnos?

Me hace gracia ver lo fariseica que es España. En esa época dorada de la corrupción española donde salíamos a un caso descubierto al día, la gente se sulfuraba, la gente no quería ver las noticias para no hervirse la sangre al ver las cifras estelares que los políticos de uno y otro partido habían robado de nuestro dinero público. La gente trinaba, colerizaban incluso... ¿y ahora? A esos mismos que criticábamos y no queríamos saber nada de ellos, vamos y los votamos. ¡Así están que se ríen de nosotros y roban todo lo que pueden! Porque saben que pueden hacer lo que quieran con nosotros, que seguiremos votándolos como gilipollas que somos.

Hay gente en España que tiene ideas buenísimas. Renovadoras, necesarias, refrescantes, interesantes, e incluso brillantes. ¿Por qué no las oímos? ¿Por qué no las vemos como opción? Muy sencillo: el miedo al cambio, a la incertidumbre de no saber qué puede ser de nosotros si nos alejamos de lo que ya conocemos: el bipartidismo (y no me vengáis diciendo que el bipartidismo se ha roto, porque con las elecciones de ayer se ha demostrado clarísimamente que no). Unos años gobiernan unos, y cuando lo hagan mal cambiamos a otros. Ahora que está claro que hay más opciones, ¿por qué no cambiamos? Porque, como un buen profesor me diría: "más vale malo conocido que bueno por conocer".

Ya hablaba de este miedo al cambio el filósofo alemán Nietzsche. Para él, era normal que la gente tuviera miedo al gran y oscuro abismo que supone el cambio, el devenir de la vida y la historia, pero lo que no debemos hacer es precisamente lo que está pasando actualmente: que ese miedo al cambio se manifieste en conservadurismo y que nos quedemos anclados en el conformismo capitalista, cuyo voto evita la evolución del país no solo económicamente hablando, sino también a nivel cultural y de derechos. Necesitamos hacer que España evolucione políticamente y que abandone de una vez un pasado de hace 40 años cuyos orígenes son imposibles de ocultar, porque sino tenemos la España que tenemos: llena de incultura, de "charanga y pandereta" (como diría Machado), y donde nos preocupa más qué equipo asciende de Segunda División que la situación del país.

Por último, tras ver la semejanza entre los resultados de estas elecciones con los del 20-D, me arriesgo a vaticinar unas terceras elecciones o, si nos ponemos de malas, un gobierno de coalición de derechas PPSOE's. Por eso, quisiera hacer un llamamiento a todo el pueblo y a todos los que lean este post. Un llamamiento a la cordura, al pensamiento crítico, a meditar si merece la pena seguir viendo como se ríen de nosotros y se pasan nuestro voto y confianza por los huevos. Un llamamiento a la balanza de la Justicia y la verdadera Democracia, no la de ahora, comprada en el Todo-a-cien , y un llamamiento sobre todo a los jóvenes, para impulsarlos y animarlos a lo que verdaderamente necesita este país: un cambio radical que nos conduzca a la auténtica Democracia.

domingo, 26 de junio de 2016

ADIÓS "PROYECTO TAURUS"

Muy buenas a todos, y gracias una vez más por gastar vuestro valioso tiempo leyéndome. En esta parte de Novedades y avisos vengo a anunciar una noticia doble: una buena y otra mala. Como siempre es mejor acabar con un buen sabor de boca, empezaré diciéndoos la mala noticia: Proyecto Taurus, la novela que llevo anunciando desde el inicio de este blog y en la que llevo años trabajando no llegará a ver la luz del sol. Efectivamente, he decidido paralizar el "proyecto" de Proyecto Taurus ya que, como es normal, con el paso del tiempo he ido cambiando me he ajustado a otras formas de escribir, a otras ideas, y Proyecto Taurus no se encuentra entre ellas.

No me da miedo decirle adiós, ya que, como ya me aconsejaron una vez, "no tienes que ver tus obras perdidas como eso, como pérdidas, sino como experiencia que has ganado para evolucionar en la siguiente". Efectivamente, he aprendido muchas cosas con Proyecto Taurus, como que escribir un libro no es tan fácil como aparenta, y que las ideas, desde luego, pueden venir solas, pero el problema es hilarlas después. Sin embargo, como he dicho, no todo son malas noticias: al igual que anuncio el fin de Proyecto Taurus, anuncio también otro nuevo título que ya está en marcha: La defensa de la teodiversidad y su supervivencia, o, para abreviar, Defensa de la teodiversidad.

Este libro es completamente distinto. Me cambio momentáneamente de acera literaria para pasar de una prosa narrativa a una ensayística para meditar sobre las religiones y su lugar en el mundo. Es un tema muy debatido actualmente, y sobre el cual, por mi experiencia, he querido dar mi opinión, pero ésta es tan extensa y compleja que solo puedo expresarla en un gran ensayo en forma de libro. Sé que es un salto muy grande y diferente a lo que era Proyecto Taurus, pero a los que sean más fieles a este segundo tipo de lectura, no os preocupéis, volveré a escribir literatura de ficción cuando se me ocurra alguna idea.

¡Muchas gracias por seguir leyéndome! A ver si pegamos un salto significativo este verano, que como veis, estoy en racha y animado. ¡Hasta otra!




domingo, 19 de junio de 2016

TODO LO QUE UN VIAJE PUEDE LLEGAR A DECIR.

Los viajes tienen mucho de qué hablar. En autobús, tren, barco, avión, a pie incluso algunos... Tienen tanto que contarnos, tanto que enseñarnos, tanto que darnos. Duren lo que duren, sean lo lejos que sean, como si pasas un fin de semana en Palencia desde Murcia o pasas una semana o dos viajando a las principales universidades de Europa. Nada de eso importa.

Pero los viajes no hablan con palabras, sino con hechos, con experiencias, con gente, con recuerdos, tanto presentes como los de otros que viajaron antes que tú, fotos, risas, lágrimas, anécdotas, noches interminablemente entrañables y días sin pausa con los pies en llamas de tanto caminar. Los viajes tienen tanto que decir. Y no lo hacen siempre de igual manera. Los viajes narran desde las más cotidianas andaduras hasta las más extravagantes aventuras, en cientos de lenguas, miles de dialectos y millones de acentos. De aquí, de allá, desde ciudades de renombre hasta pueblos alejados de la mano de Dios. Y es que los viajes hablan al enseñarnos todo lo que nos tienen que ofrecer: desde los más fastuosos monumentos hasta los paisajes más idílicos y oníricos, desde sitios de gran popularidad hasta los rincones más recónditos e inimaginables de cada lugar.

Los viajes son así. Tienen tanto que decir, contar, mostrar, narrar, reír, llorar, preocupar, unir, enseñar, olvidar y vivir. ¿Quién no se acuerda de las anécdotas de un buen viaje? ¿Quién no sonríe al rememorar todas las experiencias, toda la gente? ¿Qué tiene de mágico viajar que a casi todo el mundo le enamora? Simple: la emoción de vivir nuevas experiencias, la intriga de saber qué le puede deparar a uno una travesía, el afán de conocer el mundo, tanto respecto al turismo como sobre las personas.

Personas que, en muchos casos, son las responsables de que los viajes sean casi siempre tan especiales, ya que los recuerdos de los viajes nunca suelen ir solos, sino acompañados, con alguien. Por eso tengo que agradecerle a todas esas personas que he tenido el gusto de conocer en todos los viajes y aventuras de mi vida. Gracias a los que conocí, pero quedaron atrás, a los que aún conozco y a los que conoceré. Creo que lo más justo es darles las gracias a todos. Gracias por todas las experiencias, sentimientos y recuerdos. Gracias a todos, una vez más, porque todos juntos me habéis enseñado todo lo que un viaje puede llegar a decir.

martes, 14 de junio de 2016

FRASES XIX

La misión del ser humano en la actualidad es evolucionar: dejar atrás cualquier lastre tradicional innecesario y buscar la modernización tecnológica y moral para conseguir la supervivencia.